Noche sin luna

16/09/2009

Si, tan sólo un momento, pudiera entrever tus ojos en la neblina del hastío; si tu luz iluminara mi estela en esta deriva sin rumbo; si la luna sonriera esta noche; si en mis sueños oyera una voz al oído que dijera: “Duerme tranquilo, todo irá bien.”; si tu calor ahuyentara a los fantasmas; entonces, aunque fuese por un instante, sería feliz.

Pero esta noche no: está muy oscuro, hace frío y no veo la luna.


Maldito fracasado

15/09/2009

O los errores que regresan cuando los consigues olvidar.

Maldita sea la hora en que me di cuenta de mi torpeza. Maldito el espejo, que me devolvió mi imagen en toda su decadencia. Maldito el mundo, que me recuerda de qué color son los versos que no escribo. Malditas la tristeza, la inseguridad, la cobardía y la incapacidad para aprender de los errores.

Malditas las palabras que nunca se entendieron. Malditas las guerras entre cabeza y corazón, entre corazón y miedo, entre miedo y cabeza… Malditos los que me dijeron: “Tú no llegarás aquí…”, y malditos lo que volvieron a recordármelo. Malditos los “no” que debieron ser “sí”,y los “sí” que debieron ser “no”.

Maldito el reloj, que no se para. Maldito… post… mira da igual.


El beso que no me diste

07/09/2009

Tal vez te hubieras ido de todas formas. Tal vez te hubiera recordado igual. Tal vez… pero nunca nos besamos. Nunca me dijiste… o nunca te lo dije. Eras así, tan linda, tan tú…

Eras todo lo que no llegué a contarte y tal vez fuera lo único que deseabas oír. ¿Cómo habría sido? ¿Un beso inocente? ¿Fugaz? ¿Intenso? ¿Delicado? ¿Apasionado? O puede que con sabor a fresa como el caramelo con qué jugueteaban tus labios entonces.

Puede que hubiera sido el beso que me salvara de olvidarte a fuego lento. Puede que lo hubiera sido todo… o quizás nada.


Puede que Nietzsche tuviera razón

27/08/2009

La primera vez que estudié lo que era el nihilismo, pensé que era el absurdo más grande que jamás hubiera leído. Ahora no lo creo tanto.

Cuanto más conozco al ser humano, más convencido estoy de: que no existen soluciones para todo; que el ser humano es sordo y ciego ante su propia historia y tropezará, una y otra vez, en sus mismas piedras; y, que después de cada lucha, volverán las mismas decepciones.

Ahora entiendo a lo que se refería Nietzsche con su cita: “Dios ha muerto”. No es que Nietzsche matara a Dios. Predijo que el mundo lo olvidaría. La humanidad prefiere inventar sus propios dioses. La “moral del amo” aplastó a la del “esclavo”. El “superhombre” que defiende como bueno todo lo que proceda de su voluntad de poder aunque sea: egoísmo, avaricia, insolidaridad (“hombres máquina” decía Chaplin en “El gran dictador”); y que quiere ser el nuevo dios.

Me aterra la idea de que sean esos hombres los que estén decidiendo los pasos del mundo, a pesar de la humanidad misma. Aunque me queda una esperanza, la esperanza de que Dios sí exista.


No me caen bien…

16/08/2009

Entre unas y otras cosas llevo bastante sin publicar. No sé si eso le importa a alguien pero desde luego me importa a mí -lo de que le importe a alguien, no lo de que no publicar-. Así que a falta de algo mejor sobre qué escribir, voy a describir a un tipo de personas que, especialmente, no me cae bien.

Me refiero a este perfil: Camiseta tres tallas menos para simular abdominales en una panza asfixiada, biceps de gimnasio, gafas de sol horteras, chorrocientos watios de tecno-progressive -o como leches se llame- que salen por las ventanillas de un coche de “veintimuchos” años que apenas puede tirar de sus ruedas cuando intenta marcar neumáticos gastados en una calle residencial -¡y menos mal que no tira más!-.

Pero no hablemos sólo del plano físico:

Este individuo es el primero en invitarse y el último en invitar; no tiene amigos, sino colegas a los que no tiene inconveniente en olvidar cuando no se dejan parasitar; va de pobre y victima de la crisis, sin hablar nunca del piso que su padre le ha comprado; por su puesto, siempre va de currante y sufridor cuanto lo más que hace es un par de fotocopias en la oficina de papá; de fiesta en fiesta y tiro porque duermo la resaca; te ridiculiza y rebaja en público si te niegas a seguir su ritmo de vida porque lo suyo, diga lo que diga, es dar la nota, pero no es músico; dice saber de todo sin saber de nada y siempre más que tú, faltaría más; lo suyo es lo mejor aunque se caiga a trozos; es la mejor persona del mundo porque hace de taxi, de pub en pub, los fines de semana a cuatro minifalderas a cambio de verles el tanga cuando se despatarran al subir a su “buga” forrado de sucedáneos “tunning” del “todo a un euro”; se cuelga todo tipo de medallas inventadas y su filosofía es la de “Yo por mí y a los demás que les den”.

Estos tíos no me caen bien.